viernes, 30 de septiembre del 2022

El general Fulgencio Coll, de las torturas y los crímenes de guerra a candidato de Vox a la alcaldía de Palma

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Luis Gonzalo Segura
Luis Gonzalo Segura
Exteniente del Ejército de Tierra (expulsado por denunciar presuntos casos de corrupción). Autor de Un paso al frente, Código rojo, El libro negro del ejército español y En la guarida de la bestia.
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Fulgencio Coll es lo que se conoce en España como un militar ejemplar, un alto mando, Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, con un historial inmaculado. Solo que en España, cuando eres un alto mando militar, terminar una carrera militar sin mácula no resulta excesivamente complejo hayas sido responsable de lo que hayas sido responsable. Incluso de atrocidades.

Esto es posible porque decenas de jurídicos militares y un entorno de subordinación máxima permite ocultar manchas de dimensiones colosales que habrían supuesto la expulsión con deshonor en cualquier Ejército del mundo. Y el correspondiente escándalo mediático.

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Dejando a un lado la cuestión ideológica, pues un ultraderechista como Fulgencio Coll habría sido perseguido de forma inmisericorde en un país como Alemania –país que expulsó a 300 altos mandos militares entre 2016 y 2017– y no le habría quedado otro remedio que ocultar sus filias durante toda su vida militar, algo que en España no ha sido necesario, el general Coll debería haber sido expulsado por sus responsabilidades en Irak.

Fulgencio fue jefe de la Brigada Plus Ultra II que se desplegó en Irak (con bases en Diwaniya y Najaf) desde mediados de diciembre de 2003 hasta la retirada de tropas ordenada por José Luis Rodríguez Zapatero durante el mes de mayo de 2004. Y durante ese período de tiempo, bajo su mando, acontecieron torturas e, incluso, un exmilitar ha confesado que participó de crímenes de guerra.

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Torturas

En un vídeo difundido por El País el 17 de marzo de 2013 se puede observar con meridiana claridad la paliza que cinco militares españoles proporcionaron a un prisionero. Al finalizar el vídeo uno de los presentes afirma “A este se lo han cargado ya”. El denunciante de las torturas es el propio militar que grabó el vídeo, militar que fue presionado y hostigado para que cambiara su testimonio, sin que la Justicia militar hiciera nada por investigarlo, lo que provocó que años después se desdijera y en el año 2016 el caso fuera cerrado.

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No solo en este caso se permitió presionar y hostigar a un testigo de forma escandalosa –un capitán le interceptó antes de llegar al juzgado y le retuvo durante horas para que cambiara su testimonio e incluso abandonara su abogado por uno de su confianza–, sino que quedó sin investigación que se perdiera el libro de detenidos, con el cual habría sido posible encontrar a las víctimas, al menos intentarlo, y que se personaran en el caso. Incluso un informe de Estado Mayor contenía esta información, pero ni la cúpula militar ni la justicia castrense ni España hicieron nada al respecto. Incluso Amnistía Internacional llegó a protestar por las irregularidades jurídicas.

En cualquier otro país esos cinco militares estarían hoy en prisión y, por supuesto, el mando militar al cargo, en este caso Fulgencio Coll, habría pagado las consecuencias. Habría tenido que asumir responsabilidades. Pero España no es un país de responsabilidades ni de responsables, por eso Fulgencio Coll no solo no ha tenido que asumir responsabilidad alguna por lo sucedido entonces, sino que los medios de comunicación no le han recordado su tétrico pasado incluso cuando ha decidido presentarse a unas elecciones.

Confesión de crímenes de guerra

Pero no solo de torturas ha vivido el general Fulgencio Coll, sino que también cuenta a sus espaldas con el caso de la confesión de un exmilitar español que afirma haber cometido crímenes de guerra en Irak.

El exmilitar, F. T., expuso en un reportaje en Vice News la problemática de los excombatientes españoles, especialmente los que estuvieron en Irak, y confesó lo siguiente: «Era un boda. Y ya se sabe cómo es una boda allí [Irak], o por lo menos cómo era hace 13 años [en 2003]. Los invitados se pusieron a celebrar disparando al aire sus AK-47 y varias ráfagas fueron a parar a nuestro puesto. Mi compañero y yo nos miramos y abrimos fuego. Y, claro, yo tiré a dar”. 

Tal confesión nos sitúa en un crimen de guerra, porque tanto si los disparos fueron acertados como si no lo fueron, no se puede disparar contra civiles. Resulta evidente de la propia confesión que los civiles, celebrando una boda, no tenían intención de disparar contra los españoles, por tanto, lo que deberían haber hecho estos militares es haber buscado refugio ante las ráfagas perdidas, pues disparando contra los presentes en una boda –es de imaginar que mujeres, ancianos y niños estarían en la celebración familiar–, no solo no se eliminaba la amenaza, pues esta era inexistente, sino que se podrían producir bajar innecesarias. Bajas de civiles desarmados.

En este sentido, el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional considera como crimen de guerra “dirigir intencionalmente [“yo tiré a dar”] ataques contra la población civil en cuanto tal o contra personas civiles que no participen directamente en las hostilidades [“Era una boda… los invitados se pusieron a celebrar disparando al aire sus AK-47 y varias ráfagas fueron a parar a nuestro puesto”]” (Artículo 8, b, i).

Y candidato por la ultraderecha

Que Fulgencio Coll sea candidato por cualquier partido político a cualquier cargo con sus ‘antecedentes’ resulta bochornoso, pero que ello suceda con Vox solo demuestra la filia ultraderechista que existe en nuestras Fuerzas Armadas y la fiebre castrense que padece la ultraderecha española.

Fulgencio Coll debería haber sido juzgado por sus responsabilidades en las torturas y en los crímenes de guerra confesados públicamente sin ningún pudor, sin embargo el próximo domingo 26 de mayo puede ser nombrado alcalde de Palma de Mallorca. España, 2019.

Luis Gonzalo Segura es exteniente expulsado por denunciar corrupción en el Ejército de Tierra y autor de ‘Un paso al frente’ (2014), ‘Código rojo’ (2015), ‘El libro negro del Ejército español’ (2017) y ‘En la guarida de la bestia’ (2019).

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