Esa fue la última vez que don Juan Carlos le pidió a Corinna casarse con él. Una petición de mano desconocida hasta ahora y que se produjo, según la versión de la empresaria germano-danesa, dos años después del accidente de Botsuana. Ella respondió que no, como en otras peticiones similares, porque el monarca «estaba casado con la reina Sofía y se relacionaba con otras mujeres».

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La demanda explica de inicio cómo fue la «relación romántica» entre ambos desde que se conocieron en 2004, cuando ella se había separado de su segundo marido y estaba tramitando su divorcio. La primera petición de matrimonio se produjo en enero de 2009. Apenas cinco meses antes, en agosto de 2008, había llegado a la cuenta de Juan Carlos I en la Fundación Lucum la donación de 100 millones de dólares (64,8 millones de euros) de parte de la Familia Real de Arabia Saudí.

«Sin embargo, su relación íntima concluyó en 2009 cuando la demandante (Corinna) supo que su relación no era la única en lo que al demandado (Juan Carlos I) concierne», se indica en la denuncia. Pese a ello, ambos quedaron como «amigos cercanos y en estrecho contacto» ya que los hijos de ella se habían encariñado del Rey. Juan Carlos I trató de persuadir a la demandante para que reiniciaran su antigua relación e, incluso, le propuso matrimonio en varios ocasiones con posterioridad, si bien la demandante (Corinna) declinó», se relata en la demanda.

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Tras su abdicación a mediados de junio de 2014, el ya rey emérito empezó a viajar a la capital británica «con más frecuencia» y a decir «falsamente» a amigos y conocidos sociales que ambos «estaban juntos de nuevo y que pronto vivirían juntos en Londres», donde el sultán de Omán había adquirido un exclusivo apartamento por 50 millones de libras (64,5 millones de euros al cambio de entonces) y había puesto a disposición del Emérito.  Don Juan Carlos reiteró a Corinna Larsen que le devolviese los 65 millones o «los pusiera a disposición para su uso», de lo que se deduce que quería convertirla en testaferro.

Despechado, se reunieron en un hotel junto a su gestor suizo Canonica, y el rey le pidió a Corinna que le devolviera los 65 millones que le regalo a cambio de volver a tener relaciones sexuales. Ella se mantuvo en que fue un regalo, una donación. Juan Carlos le llamó después y «Le dijo que las consecuencias para ella ‘no serían buenas’ si no hacía lo que él quería», apunta la consultora en su demanda. A partir de ese momento, el Emérito «empezó a propagar falsas acusaciones contra ella diciendo que le había robado dinero»…

Juan Carlos I y Corinna Larsen junto al comienzo de la denuncia de ella contra el Emérito.
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Texto de la demanda de Corinna donde se describe su «relación romántica» con Juan Carlos I.