Desde Madrid al Cielo

Si Madrid fuera Wuhan, amén de confinados, los camaradas Ayuso, Aguado y tantos más, estarían encerrados en la estación depuradora del Canal de Isabel II, con el Libro Rojo de las nuevas generaciones Xi Pillín adaptado el pensamiento de Mao a Milton Friedman como lectura testicular

Si Madrid fuera Wuhan, amén de confinados, los camaradas Ayuso, Aguado y tantos más, estarían encerrados en la estación depuradora del Canal de Isabel II, con el Libro Rojo de las nuevas generaciones Xi Pillín adaptado el pensamiento de Mao a Milton Friedman como lectura testicular. A la vieja frase –desde Madrid al cielo-, con un poquito de mayúscula Cielo, la cosa ha quedado de lo más propia y devota. Según los expertos, si en esto hay, la segunda ola les ha empapado durmiendo los badanas en el rebalaje, sin la tabla de windsurfing a mano y, al ser más chulo que un ocho, le están quintando la primacía a los puigdemones en el choteo nacional.

Al poquito de empezar don Covid-19, de boca en boca, los chinos estaban más mal visto  que Fumanchu, a tal punto que el embajador chino debutó en prime time nuestros informativos, para leerles las cuarenta a los españolitos que usaban el tira-chinos, y en la Moncloa se corrió para que el presidente departiera y estrechara lazos con los representantes de la comunidad China en España, le faltó al besamanos empeñar el nombre del Palacio de Oriente por diez años igualito que el Wanda Metropolitano.

Cuando la verdad es difícilmente alcanzable, los gobernantes desajustados, las conspiraciones y, con ellas el aroma del “agua de calumnia” se expande; pero siempre el destino real se impone y, sin otro aparato que la lealtad al ser humano, los locales nos debemos de preguntar: si tendremos presupuesto en orden y circunstancia; si los fondos europeos llegarán a su debido tiempo y, si los sabremos gastar, no al estilo del Gran Capitán y los bigotes; si llegaremos al Pacto de Toledo antes de al traje de madera y, si quedarán migajas a repartir entre los abueletes; si la ministra del ramo y, el ramillete de ministros harán los ajustes laborales que no disguste a nuestros socios comunitarios tan frugales.

Mientras los europeos nos reponemos de acuerdo, el gran Xi ha convocado su comité central, para pegar otro salto adelante de su economía con su circulación dual, de esta partida sin derechos humanos, no sabemos cómo el resto del mundo vamos a pagar la nómina de su éxodo rural (doscientos y gran pico de personas) a las ciudades, y de que se nos vestirá el dragón para bailar en la guerra comercial que se avecina.

Nosotros a lo nuestro, chotis y sardanas, en el sur vamos por peteneras que para los tiempos de mal agüero van que ni pintás y, a mirar al cielo para que llueva ya que los hoteles son conventos de clausura.

Curro Flores

 

 

 

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