Las señoras Cristiana i Messi

Así que los españoles, tan idiotas, podemos pertenecer a cualquier tropa dirigida desde el césped. Y vuelva usted mañana que estamos reunidos por fin.

El líder del PP, en su afán de poner de los suyos, eligió a dos suyas, para que se supiera dónde estaba el norte político. A la que denominó la Messi del arte de Cicerón, a los catalanes ni fu ni fa, y con su escañito de portavoz repartió esaboriciones a siniestro a cual más diestra. Destacaba en el arte de tirar de la partida, hasta que su vestuario eligió el murmullo en su contra ante sus singulares desplantes, doña Cayetana que entrenó Allá en un potrero de lujo, y que devoraba adversarios como una Hiena de Loewe, tuvo más estrategia que tacto en su táctica, pero lo que más dio la impresión sin leer el burofax de su destitución, es que se equivocó de equipo y Casado de referencia.

Con Cristiana de jefaza de la Comunidad de Madrid, de churros con chocolate, después de sus preces en la Almudena, don Pablo nos ha querido demostrar que con él y sus pactitos, cualquiera puede llegar a presidente de un gobierno, o, el Gobierno. De todos los años que me he dedicado a observar estos saberes públicos, me cuesta trabajo encontrar una persona más inepta para llevar la carga del “leal saber y entender”. Eso sí, dado que es de la misma escuela de Trump, todos menos su señoría, somos los culpables de todas las tragedias que se avivan en los madriles.

Ayer por fin su príncipe más odiado, cogió su carroza en la Moncloa para tratarla como una reina en su Palacio de la Puerta del Sol, -“¿qué se habría creído Sánchez? Una no está para videoconferencias con una magdalena”. Hoy ya es primera página el chotis que se bailaron en el cuarto de más banderas por centímetro cuadrado, para acordar que los propios se reúnan y coordinen, pero con mascarillas, para que no los reconozca el bichito.

El resto de los mortales que nos aburren sus broncas, hemos podido quedarnos como Don Tancredo en el centro del ruedo ibérico. Resulta que después de tanta cháchara de un tema tan serio, todo consiste en aumentar las chácharas de las respectivas cortes para bajar el nivel  de los insultos y el número de afectados por el virus. Llegué a pensar que después de tanto empeño descentralizador, había algún rincón en el estado idiota, o así tomado, que obligara a coordinarse a tirios y troyanos por decreto, por eso que pertenecen a la misma España.

De todas maneras mientras haya fuegos artificiales, nadie se previene del fuego real, y los medios de comunicación pueden llegar a ayudar, como la celebérrima enajenante, Ana Rosa Quintana, demostrando el estado de gravedad que vivimos, pasándonos en su programa una UCI china con los sanitarios con las caras tapadas, pero como es de rigor se le olvidó de tapar la bandera comunista en el fondo. Así que los españoles, tan idiotas, podemos pertenecer a cualquier tropa dirigida desde el césped. Y vuelva usted mañana que estamos reunidos por fin.

Curro Flores

 

 

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