El Supremo secuestra la libertad de ondear «banderas no oficiales» en edificios públicos

El Tribunal Supremo ha sentado jurisprudencia sobre la exhibición de banderas en los edificios públicos, pero lo que realmente busca es que banderas como la Estelada catalana, o la republicana, no ondeen en ellos.

La bandera 'estelada' y la republicana española, en el Ayuntamiento de Sabadell, Catalunya.

Es lo que ocurre en un país donde la justicia está tan politizada, donde sus integrantes estan afiliados a algún partido y donde aún prevalece la mentalidad represora de una epoca golpista sublevacionista. El Tribunal Supremo ha sentado jurisprudencia sobre la exhibición de «banderas no oficiales» en las fachadas de los edificios públicos.

La Sala III de lo Contencioso-Administrativo ha notificado este lunes una sentencia “que no resulta compatible con el marco constitucional y legal vigente, y en particular, con el deber de objetividad y neutralidad de las Administraciones Públicas la utilización, incluso ocasional, de banderas no oficiales en el exterior de los edificios y espacios públicos, aun cuando las mismas no sustituyan, sino que concurran, con la bandera de España y las demás legal o estatutariamente instituidas”.

El adulterado fallo viene dado, porque anula un acuerdo de 2016 del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife con el que se acordó exhibir la bandera de las siete estrellas verdes frente al consistorio, para lo que sostiene que esta decisión contravino el ordenamiento jurídico porque “no es la bandera oficial» y «no puede atribuírsele la representatividad del pueblo canario”.

La sentencia marca el camino abosulta y unicamente para que se pueda ir contra «banderas no oficiales» que les moleste el establishment u orden casposo y antidemocrático. Para que nos entendamos, para prohibir que banderas como la Estelada en Catalunya, o la republicana, ondeen, cuando esta se exhiba en edificios y espacios públicos. Habrá que esperar a ver hasta qué punto se extiende la idea de «bandera no oficial» y afecta a otras como la del arcoíris de la agrupación LGBTI, o aquellas que muestran mensajes concretos. Veremos si la justicia española sigue siendo sectaria.

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