martes, 04 de octubre del 2022

Pactos de la Moncloa, o como domesticar a los Morados

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Luis Felipe Ospitia Ramirez
Luis Felipe Ospitia Ramirezhttp://www.politicaencachitos.blogspot.com
Nacido el 23 de abril de 1975 en Santa Fe Bogota D.C. Sus dos patrias España y Colombia. Estudió Ingeniería Técnica Industrial en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Implicado en derribar barreras para hacer más accesibles los contenidos a personas con discapacidades visuales y auditivas. Autor de un Audio Blog político con cerca de 100 publicaciones, en continuo proceso de construcción. Residente en Huelva. Militante activo y comprometido en todas las reivindicaciones sociales. Su inclinación política es transversal y de Izquierdas.
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Los Pactos de la Moncloa fueron el acuerdo entre las élites de los partidos políticos para hacer frente a la deplorable situación económica que se desató con la crisis del petróleo de 1973 y que llegó un poco después a España por el alivio de las remesas que hacía llegar la alta tasa de inmigrantes en Europa, el retorno de los trabajadores hizo palpable la situación, era necesario adoptar políticas económicas que contuviesen la inflación que alcanzaba el 26,39%.

En el 74 se gestó la Revolución de los claveles en Portugal alimentando aún más el hervidero nacional en que los estudiantes y trabajadores tomaban las fábricas y las calles, la situación social era sumamente incómoda para el Capital, ese conflicto social se apaciguó el 25 de octubre del 77 al firmarse esos acuerdos de consenso.

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Se utilizó contra la izquierda el miedo como arma de persuasión, Los Pactos de la Moncloa  no fueron consensos sociales y económicos, sus objetivos se centraban en recortar el salario de los trabajadores, congelados perdían su poder adquisitivo con el tiempo, el desmantelamiento industrial, la desregulación laboral y la venta de las empresas públicas a cambio de la transición del Régimen  Franquista hacia una «Democracia» que  no cambiaba las estructuras sociales y económicas de la dictadura.

Fue la capitulación de un país en que las fuerzas políticas estaban golpeadas por el miedo del sonido de los sables, ese sonido metálico se hacía cada día más estridente ante un inminente golpe de Estado por parte de militares nostálgicos, la gota que colmó el vaso fue la matanza de Atocha el 24 de enero de 1977 perpetrada por unos pistoleros de extrema derecha en que murieron 5 abogados laboralistas del Partido comunista Español (PCE) y de Comisiones Obreras (CC.OO.), un panorama de terror en que con la izquierda fragmentada Santiago Carrillo claudicó ante la presión y desde el PCE se instó a la clase trabajadora a abandonar la lucha y a tragar, porque la democracia era una promesa de tranquilidad y seguridad que necesitaba la sociedad, fue así que se eligió el camino menos malo.

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Las cesiones de la derecha fueron mínimas, tan solo las exigibles para que España se homologase con los países de su entorno, haciéndonos creer que para salir de la crisis económica era necesario reducir los derechos laborales precarizándonos progresivamente, si queréis democracia bajarse los salarios, la misma tesis se utilizó con la brutal reforma laboral del PP.

Como dijo Manuel Vázquez Montalbán «una correlación de debilidades que impedían una hegemonía a derecha o a izquierda» y esa fue la oportunidad que perdió la izquierda al no saber acorralar la debilidad del gobierno, apretando más para evitar atropellos y blindar a la clase trabajadora, al eliminar de la ecuación la conflictividad social y obrera de las calles el Capital Nacional ganó.

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Como veis, las conquistas laborales se hacen en la calle.

¿Después de 43 años cederemos ante la derecha un nuevo contrato social democrático?

Lo que nos ha enseñado la historia es que los pactos están diseñados para que las crisis solo las paguen los trabajadores, la similitud que podemos encontrar después de 4 décadas es el enorme problema económico y social al cual tenemos que hacer frente, hoy Sánchez apela a unos nuevos Pactos de la Moncloa conociendo sus antecedentes, el gobierno de coalición fue la apuesta que no le salió bien al presidente de pretender gobernar en solitario, o se aliaba con los Morados, o los poderes fácticos le hacían la caja designando al fontanero de Page como su sucesor, pocas horas después de las elecciones Sánchez sin otra alternativa se izquierdiza abrazándose a UP, cuando el PSOE es una derecha edulcorada, entonces, ¿Cuál es el propósito de estos nuevos pactos teniendo en cuenta que la ultra derecha y la ultra ultra derecha no están interesados en llegar a acuerdos con el gobierno?, Resulta bizarro pretender llegar a acuerdos con una derecha que se desvirtúa, saben perfectamente como ponerse en ridículo a nivel nacional e internacional.

El problema no es Sánchez ni el PSOE para afrontar conjuntamente la crisis que dejará el SARS-Cov-2, el verdadero obstáculo es la agenda social de Pablo Iglesias y los Morados.

Llamar a un nuevo consenso entre todas las fuerzas políticas y los empresarios para Sánchez puede significar una de dos cosas, seguir los dictados de la verdadera izquierda alineándose con los Morados para poner al servicio una Constitución Social, eso significaría acorralar a los poderes económicos y adversarios políticos, con lo cual no tendrían margen de maniobra obligándolos a seguir una agenda social.

O tratar de domesticar a Iglesias y los Morados como sucedió con Carrillo, debemos tener en cuenta que las negociaciones son el arte de ceder y ganar de forma equitativa, pero cuando la mayoría de los actores implicados respaldan las tesis del capital, difícilmente se puede arañar algo, si es así, quien entraría en discordia sería UP y gracias a su socio político, adversarios y los Mass media, los Purpuras serían calificados como un obstáculo para superar de forma común el incidente de la Pandemia hacia la sociedad.

En el 77 el miedo de los sables hizo que Santiago Carrillo y el PCE tragaran con las imposiciones de la derecha, hoy el miedo que nos pueden meter es que a la clase trabajadora nos falte el pan, espero que en esta ocasión la historia no se repita, porque como hemos comprobado sin lugar a dudas durante el confinamiento, la fuerza de la economía somos nosotros los trabajadores, la economía se para si los obreros faltan, la correlación de fuerzas entre derecha e izquierda puede estar igualada o no, eso depende del PSOE y el resultado de las negociaciones.

Veremos como se desarrollan los acontecimientos y si los Socialistas vuelven a sus andadas, cuáles serán los movimientos de verdaderos políticos como Iglesias y su séquito.

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