sábado, 13 de agosto del 2022

El orgullo se llama Albert

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Beatriz Talegón
Beatriz Talegón
(Madrid, 5-5-1983) Licenciada en Derecho por la UAH, estudios en economía del desarrollo por la LSE en Pekin. Analista política. Ex Secretaria General de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas Actualmente colabora como analista política en distintos medios de comunicación (prensa escrita, radio y televisión).
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Barcelona, verano, y una conocida hamburguesería. Albert va acompañado de sus colegas, y se dispone a pedirse una hamburguesa y tomársela tranquilamente. Hasta que aparece algo parecido a un humano que comienza a insultarle por su forma de vestir…. ¿para qué explicarlo si podéis verlo aquí?


https://twitter.com/BeatrizTalegon/status/1144529868954247168

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Albert es increpado, como podéis ver, por su manera de vestir y, más allá, porque el animal que tiene en frente, que va vestido con un chandal (de negro), no soporta a los homosexuales. Le parece una falta de respeto que Albert vaya vestido «así» en un lugar público. «Más aún habiendo niños pequeños». 
Conozco que el muchacho del pantalón corto se llama Albert. Del energúmeno del chándal negro no sé mucho más salvo que, como madre, espero no encontrármelo nunca porque mis hijos son pequeños y quiero tenerles bien lejos de semejante animal. Sin embargo, a Albert quisiera aprovechar y decirle alguna que otra cosa:
Eres un ejemplo para los niños, Albert. Porque eres una persona libre, alegre, que lejos de hacerte pequeñito ante semejante y brutal ataque has mantenido la calma, la educación, y has sabido defenderte con una enorme elegancia. 
Eres ejemplo porque sé que eres un luchador. Porque la vida no te lo pone fácil y tú siempre, siempre siempre has decidido hacer lo que sentías dentro. Y eso, Albert, es para que estemos todos orgullosos de ti. 
Viste como te de la gana, come lo que te de la gana, ama a quien te de la gana, ríe, disfruta, y plántale cara con esa enorme dignidad que no cabe en esos pequeños pantalones a cualquier animal sin decencia. 
Sabes bien que no estás sólo. Ahí estaban tus amigos, multiplicando sus ojos para que todos pudiéramos ver lo complicada que te quiere hacer algún descerebrado la vida. Y gracias a tus colegas, ahora tendrás muchos más, que como yo, alzo mi voz y te digo «¡olé, Albert y viva la madre que te parió!». 
Me ha contado un buen amigo que te gusta ser feliz. Que te gusta salir, ser libre, y restregar con tus colores el mundo gris que te rodea. Sigue. Que nos haces falta. 
Y le hace mucha falta al del chándal. Y un poco también al de seguridad, que en lugar de quedarse ahí viendo lo que ocurría, tenía que haber actuado antes, dicho sea de paso. Tenía que haber puesto en su lugar al energúmeno, avisar al encargado del local y sacarle de allí. Para eso tienen derecho de admisión. Así que desde aquí, animo a ese local a que aproveche para hacer un llamamiento (son mucho de hacer propaganda) y que cunda el ejemplo. ¿Por qué no les proponemos que se establezcan como «espacios libres de discriminación»?. Siendo una marca tan conocida, Albert, seguro que tu caso puede servir para que las marcas se mojen y esto no suceda en ningún otro lugar. 

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