miércoles, 07 de diciembre del 2022

El Rey emérito hará una visita sorpresa a su yerno en la cárcel y ya se habla de ‘omertá’

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El rey emérito, se ha retirado, y se está yendo por la puerta de atrás. En estos momentos le toca hacer lavados de imagen, no quedar para la historia como un ‘corrupto’ comisionista, un depredador ‘latin lover’ y ahora con carácter de urgencia como un ‘mafioso’ por el ‘tema’ de su yerno Urgandarín.

Con toda seguridad, cuando fallezca, la prensa se llenará de artículos recordando sus años de gloria. Alabando lo que hizo por España. Pero ahora con su renuncia, muchos se han quitado un peso de encima. Quizás no todos los que le rodeaban estaban de acuerdo con sus andanzas.

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Juan Carlos I no es el único responsable de su debacle. Lo es también aquella sociedad que lo aupó a la categoría de intocable. La dichosa constitución tiene la culpa de eso, al declararlo inviolable. Su pasado franquista que lo protegió en exceso, que le hizo creer que podía hacer lo que se saliera de la peineta en cualquier momento porque todas sus tropelías serían silenciadas.

El rey emérito cayó en pecados tan humanos como la vanidad, la soberbia, el egocentrismo y el despotismo, poco ilustrado en su caso. Mala cosa que un ser humano no se sienta en la obligación de rendir cuentas a alguien. Ese es el principio y sin fin a la debacle.

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Amante de la juerga y el cachondeo, vivió durante demasiados años a espaldas de un país en crisis. Pero él pensaba que con tener sol y sangría ya podíamos darnos por satisfechos. Él con sus comisiones en el petróleo y sus inversiones fuera de su España, ya tenía suficiente.

Ahora el emérito tiene decidido hacer una visita a uno de los presos que cumplen condena más famosos de España: su yerno. Según publica Pilar Eyre en Lecturas, la decisión está tomada: El rey don Juan Carlos quiere visitar a Iñaki Urdangarin en prisión.

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¿A qué va ahora el Rey emérito a visitar a su yerno a la cárcel?

El juicio por el caso Nóos hundió a Iñaki Urdangarin, que cumple una pena de 6 años de prisión, por entre otros delitos, tráfico de influencias: utilizó su condición de duque de Palma y marido de la infanta Cristina para conseguir contratos públicos de las administraciones Baleares.

Unos seis millones de euros públicos por no hacer nada. El rey Juan Carlos nunca fue ni citado a declarar como testigo. Ni el valiente juez Castro ni las tres juezas de Palma encontraron pertinente que dijera lo que sabía. Máximo respeto, ¡es inviolable!

Urdangarin prefirió callar sobre si lo que hacía lo aprendió de su suegro: ser comisionista y desfraudador gracias a la condición de miembro de la Familia Real. 

Pilar Urbano advierte que Urdangarin «tirará de la manta» cuando sea libre. Y eso hace entrar en pánico a Juan Carlos, que según otra Pilar, Eyre, irá a visitar al yerno los próximos días. ¡Para evitar que haga memoria!

Según Pilar Urbano el riesgo sobrevuela por la Zarzuela: que Juan Carlos sea imputando al TS es real. Según esta escritora sobre la Casa Real «Cuando se mantiene el dinero fuera, no es fácil recuperarlo si la fortuna es en paraísos fiscales”.

Si tiene la intención de movilizar sus fondos en cuentas en el extranjero en estos cinco años, una vez que somos menos inviolables, entran en escena los delitos como la evasión, el blanqueo y el fraude fiscal.

El Rey Juan Carles ha renunciado a la asignación de 200 mil euros de la corona que percibe porque es “el chocolate del loro”. Es un comisionista de negocios de grandes préstamos españoles, desde el AVE a la importación de petróleo, y suma y sigue.

Se ha hecho público que tiene millones escondidos en bancos que le permiten pagar escuelas de lujo a todos los nietos y puede vivir no como un rey sino como un sultán. Es posiblemente el mejor comisionista en negocios de grandes empresas españolas, desde el AVE a la importación de petróleo, etc., que haya tenido nunca es país.

Urdangarín lo vio y lo imitó. Pero el original es mejor que la copia y al yerno le pillaron. Su silencio en prisión es, de momento, su seguro de vida. En juicio todo fue «No lo sé, no me acuerdo», ahora el Rey emérito le toca bajarse del trono y saber de su propio oído si el yerno “cantará”. Dinero tiene para la ‘omertá’, según los malpensados…

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