martes, 07 de febrero del 2023

Involución

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Gemma Lapedriza
Gemma Lapedriza
Editora de Las Repúblicas. Detallista y creativa, descubrir las nuevas tendencias en comunicación y diseño mueve mi espíritu inquieto; por eso participo activamente en el desarrollo de proyectos.
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El mundo, es objeto de la sinrazón, inmoralidad, abuso, y desde siempre a la mujer se la ha acusado de pecados, pecados que nunca cometió. Pero el hombre es necio, y ha seguido desarrollando una ingratitud tal que todavía hoy cuece. En un pasado se pensaba que las mujeres solo podían ser madres, putas o monjas, o una combinación de los tres.

Tenemos que dar gracias a todas las mujeres, bases de la sociedad, que no se acobardaron, que se enfrentaron a la incongruencia y a la debilidad de unos hombres, la vanidad de los cuales siempre los ha impedido ver (la verdad) de las cosas, una verdad que se construye a partir del equilibrio que tiene que regir el mundo. 

Han sido las luchas de muchas mujeres, las que nos permiten hoy gozar de derechos que en un pasado muy próximo fueron negados. Mientras no cambien las sociedades en las que vivimos, serán básicamente las reivindicaciones y éxitos de las mujeres las que permitirán seguir avanzando en la igualdad formal (legal) en unos casos y en la igualdad real de oportunidades y trato.

Tanto mujeres y hombres siempre han tenido opiniones y actitudes muy diferenciadas, como humanos tienen una serie de derechos comunes que van desde el derecho al trabajo, a la libertad de expresión, a participar activamente en la política, a estudiar, al sexo, y también al merecido descanso después de largas jornadas de trabajo, el derecho al ocio, la cultura y los aspectos lúdicos.

Lo que no se ve no existe, la nueva mujer (la mujer con derechos) se ha hecho presente precisamente al salir a trabajar fuera de casa y al llegar a exigir lo que a una le corresponde sin sentirse mal por ello, en definitiva, ser personas independientes que actúan en consecuencia.

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No podemos decir que no haya mujeres trabajando por el feminismo, reivindicando la igualdad, luchando por ella, pero no se facilita su presencia pública, con el argumento de que no interesa, que carece de sentido. Ciertos sectores de la sociedad, a los que no les interesa la igualdad, han intentado, aislarlo, ocultarlo. Ridiculizar las cuestiones que afectan a los derechos de las mujeres es una estrategia en la que se han empeñado siempre los sectores más inmovilistas de la sociedad.

Pero continúa la INVOLUCIÓN en España: para las mujeres de generaciones más jóvenes, no suponen la igualdad con los hombres, pero sí una vía de acceso a la libertad. La mayoría luchan por tener su puesto de trabajo y ser independientes. En cambio las mujeres más maduras, de los años 40/50, la gran mayoría permanece como amas de casa, que es para lo que se les había educado. Las que no han accedido al mundo laboral, por cargas familiares, las más inquietas llevan a cabo trabajos eventuales y si las necesidades económicas familiares lo requieren «echan horas» en alguna casos.

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