miércoles, 05 de octubre del 2022

El Santander pagó 1 Euro por el Popular: La discreta ‘estafa’ para una gran ‘tarta’

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Josep Herrera
Josep Herrera
Periodista Journalist Press                                                                                                                                                                             diariolasrepublicas@gmail.com
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El Banco Santander se posicionaba ahora hace un año como el primer banco europeo por capitalización bursátil, con un valor de más de 88.000 millones de euros, según el seguimiento que realiza el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada, que prevé que la entidad se revalorizaría casi un 20%, pasado un año. Ahora ha cumplido.

Justo unos días después de esa valoración, se daba a conocer la relación entre el fondo buitre Blackstone y Santander. Estos apuraban a mediados de marzo del año pasado, los últimos flecos para constituir Proyecto Quasar Investments, la sociedad holding que agruparía la cartera inmobiliaria de Banco Popular y la plataforma de comercialización, Aliseda, de esa entidad.

BlackStone, el mayor Fondo Inmobiliario del mundo.
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La «Trama»

Fuentes conocedoras según la publicación especializada Expansión , las negociaciones aseguran que la firma definitiva de la macro operación «fuera inminente», por lo que se produjo ese mismo mes de Marzo,  lo que se daría cumplimiento al objetivo de cerrar la compra antes de que terminara el primer trimestre del año.

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Blackstone tendrá el 51% del capital de la nueva compañía y se ocuparíá también de su gestión. El consejero delegado de la sociedad sería Eduard Mendiluce, que es también el primer ejecutivo de Anticipa, la otra gran inmobiliaria que posee el fondo en España.

Santander poseerá el 49% restante del accionariado, lo que le permitirá desconsolidar de su balance los activos dañados de Popular pero, a la vez, participar en las ganancias que prevé obtener el fondo estadounidense con la gestión y puesta en valor de estos inmuebles, que tenian un valor bruto de 30.000 millones de euros.

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Lo que nadie había revelado es la revalorización de activos inmobiliarios del Banco Popular por la retasación de los mismos. Cosa qu ha reabierto el debate sobre la rentabilidad oculta. Una operación que dejó en la ruina a más de 305.000 familias, debido entre otros productos, al nefastamente conocido fraude de las Preferentes.

Según el informe anual del Santander, Quasar, la sociedad que comparte con BlackStone para gestionar la venta de dichos activos, ha generado un beneficio de más de 1.000 millones. Esta cantidad no aflora por la actividad comercial de la compañía sino por la revalorización y, por tanto, es una cantidad más a sumar a lo que el Santander está ganando por el euro que pagó para hacerse con el Banco Popular.

La publicación  Diario16 ya ha publicado en varias ocasiones que el volumen de negocio que el banco presidido por está sacando de la operación del Popular supera con creces en varias decenas de miles de millones. El Santander pagó solo un euro.

Protestas por las Preferentes del Banco Popular.

La Operación ‘Estafa’

En los primeros seis meses tras la resolución un estudio encargado por ese diario a expertos y auditores independientes españoles e internacionales, ya se estimaba que el banco cántabro iba a generar negocio del Popular por más de 43.000 millones de euros hasta el 31 de diciembre de 2018. En base a los créditos fiscales del Popular que ya han sido monetizados, el Santander se ha embolsado más de 2.000 millones de euros. Por el concepto de ventas de activos no corrientes la entidad cántabra ya contabilizó en sus cuentas 6.980 millones.

En referencia a efectivos de otros bancos el Santander ya logró 4.310 millones de euros. Finalmente, en base a negocios conjuntos y asociados, la entidad cántabra se embolsó 5.400 millones de euros. En total, desde la resolución, transcurridos menos de seis meses, el Santander ya obtuvo más de 18.000 millones de euros del Popular.

Sin embargo, esos 18.000 millones no han sido la única cantidad que se anotó el Santander. Según las conclusiones de estos expertos independientes, a finales de 2018 contabilizó 25.697 millones de euros más, correspondientes a la operación con BlackStone, con la liberalización de provisiones del Popular y los créditos fiscales monetizados ese año. Por tanto, el Santander anotó en su contabilidad de final de año un total de 43.547 millones de euros.

Por otro lado, tenemos los datos que hizo públicos el propio banco cántabro respecto a las emisiones de diferentes productos financieros. Estas emisiones las desglosaba en 4.000 millones de euros en cocos y deuda subordinada que pone a su nombre y en 1.750 millones en deuda subordinada que pone a nombre del Banco Popular. Estos son los números:

Con estas captaciones logró cubrir la necesidad de capital para el colchón anticrisis que exigida para continuar siendo un banco sistémico global. Este hecho es importante, puesto que una de las medidas que se adoptaron para evitar una crisis global como la que aún se está viviendo en el mundo y que fue provocada por la caída de Lehman Brothers fue la inclusión del requerimiento de la capacidad de absorción de pérdidas que en 2019 tienen que cumplir todas las entidades calificadas como sistémicas, es decir, los 30 bancos más importantes del mundo y que han sido definidos como “demasiado grandes para quebrar” (too big to fail).

El Santander es la única entidad financiera española que tiene esa categoría. Sin embargo, las dificultades que ha vivido el banco por, principalmente, las consecuencias del Brexit y de la volatilidad de las economías latinoamericanas hicieron que esa calificación se encontrara en serio peligro, sobre todo teniendo en cuenta que los organismos económicos internacionales no aplican al Santander la misma mano ancha que se les aplica en España y en Europa.

Operación «Tarta»

Por tanto, entre las operaciones corporativas, la captación de bonos y los activos fiscales, “la Tarta” del Santander con el Popular en generación de negocio en estos 18 meses se iría a un valor superior a los 80.000 millones de euros brutos. Todo ello por un euro. Un solo euro. Con estas cifras, muchas empresas españolas se hubiesen querido quedar con el Banco Popular por ese monto, simplemente para salir de situaciones difíciles.

Entonces, con esos números, ¿cómo no van a presentar los afectados demandas o querellas por presunto enriquecimiento ilícito del Santander? Estas acusaciones han debido generar inquietud porque fueron presentados inmediatamente, por parte de Uría y Menéndez, los recursos en los que se pretendía que se archivasen las causas porque, según la versión del Santander, los tribunales españoles no eran competentes. Este retorcimiento de la ley fue rechazado de manera fulminante y las causas siguen su curso legal.

La situación real del Santander es la que demuestra la necesidad que tenían de adquirir el Popular, como dice Diario16 y hay datos más que suficientes como para plantear querellas no sólo por el enriquecimiento ilícito sino por, también, una presunta falsedad de cuentas detectada por analistas financieros independientes que analizaron las correspondientes al ejercicio 2.017.

En la página 24 de dicho informe de auditoría se afirmaba que el Resultado del ejercicio fue de 8.027 millones y en el renglón siguiente indicaba que “otro Resultado Global” fue de –7.320 millones. En esa misma página se afirma que el Resultado Global Total de 2.017 fue de 887 millones, muy lejos de los 8.027 millones publicados.

Por tanto, la ampliación de capital del Santander no sirvió para hacer frente a la integración del Popular sino para cubrir su propio desfase patrimonial generado por las divisas en los mercados en los que opera, un hecho corroborado por la memoria del Santander de 2.017, auditada por PwC y publicada tanto en su web como en la CNMV, lo cual, indica que hubo también una presunta falsedad en cuentas.

En el segundo trimestre hubo críticas a la solvencia del Santander por parte de diferentes analistas internacionales. De no haber conseguido hacerse con el Popular, hubiera sufrido un ataque de los mercados que habrían impedido el reparto de dividendos, algo que para Emilio Botín era clave porque, tal y como decía a sus íntimos, siempre había que repartir dividendos aunque para lograrlo hubiese que ampliar capital.

Además, también ha existido reclamaciones a pequeñas y medianas empresas que el Santander no podría presentar lo cual, llegado el caso, sumaría la acusación de presunta administración desleal. A esto hay que unir que las cifras de negocio indicadas son la confirmación del presunto enriquecimiento ilícito del Santander con la operación del Banco Popular y que ha sido causa de la interposición de demandas civiles y querellas por parte de los afectados en diferentes órganos judiciales, entre ellas, la Audiencia Nacional, que siguen su curso a pesar de que el banco presidido por Ana Patricia Botín ha intentado paralizar con argumentos que fueron rechazados de plano por los distintos jueces, tal y como ya informó Diario16.

Desde distintos foros afines al Santander se ha comenzado una campaña con el único fin de desanimar a los cientos de miles de víctimas de la operación del Popular que no aceptaron la coerción de los bonos de fidelización.

La estrategia se basa en algo tan simple como generar dudas sobre la propia Justicia, tanto la europea como la española y, de este modo, dar a los afectados la idea de que, por más que protesten, por más que pataleen, por más demandas que pongan, por más que haya suficiente documentación que demuestre que toda la operación es una presunta estafa, además de otros varios presuntos delitos -tanto en el orden penal como en el orden civil-, no tiene sentido intentar frenar una operación que fue movida desde las más altas parcelas de poder. Una gran ‘ESTAFA’ para una gran ‘TARTA’.

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