Carles Puigdemont desmonta aún más las acusaciones que le vinculan con Rusia

El president en el exilio niega que haya pedido el reconocimiento de una Catalunya independiente en sus reuniones internacionales: "Para reconocer, primero te deben conocer". En cualquier caso ¿Quién prohíbe hablar con Rusia?

El president de la Generalitat en el exilio, Carles Puigdemont, negó que haya pedido el reconocimiento de una Catalunya independiente en sus reuniones internacionales. En un artículo que publica ‘La Vanguardia’, Puigdemont ha explicado que su objetivo es «ampliar el conocimiento internacional de la realidad del conflicto». «Para reconocer, primero te deben conocer», ha argumentado.

Además, el eurodiputado catalán ha querido dejar claro que nunca se ha reunido con un exdirigente o representante de la Federación de Rusia. “Me he encontrado con personas de distintos continentes. Desde jefes de estado hasta diputados de países africanos donde violan los derechos humanos de forma sistemática pasando por banqueros de países candidatos a la UE”, ha dicho.

Bajo el título ‘Catalunya y el reconocimiento internacional‘, Puigdemont afirma que en todos los encuentros se ha hablado del proceso de independencia y de la situación de Catalunya. Y ha asegurado que, en todos los casos, su objetivo era y es «ampliar el conocimiento internacional de la realidad del conflicto». Sin embargo, ha admitido que el reconocimiento internacional es uno de los objetivos fijados para culminar el proceso de independencia. Primero es necesario, según ha dicho, que te conozcan para que después te puedan reconocer.

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Tras la polémica por las informaciones que apuntan a las relaciones entre el entorno de Puigdemont y rusos, el presidente legítimo ha afirmado que todo lo que salga del esquema de las reuniones que él ha explicado es «pura fantasía y especulación». Puigdemont no hace referencia a las palabras del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ni a su rectificación por las formas y no por los fondos, y ha denunciado “el interés de manipular para obtener el objetivo de desacreditar o atacar a la reputación del movimiento independentista”.

También ha defendido al jefe de su oficina, Josep Maria Alay, a quien se ha referido como «académico brillante y conocedor profundo de varias regiones del mundo, particularmente de Asia, y que habla y entiende más de diez lenguas». «Sé que este tipo de apoyos causan urticaria a aquellos que nos querrían mediocres, adocenados y acomplejados», ha añadido.

Asimismo, defiende que el independentismo no debe cerrarse en sí mismo y no debe renunciar a tener «tantos contactos internacionales como sea posible». “No somos una región, no somos una mera comunidad autónoma. Somos una nación y las naciones procuran tener voz en el mundo y procuran tener conocimiento de todos los conflictos e intereses que están en juego en el mundo”, ha concluido.

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