Bildu recrimina al PSOE su falta de palabra

Fue cuestión de minutos prácticamente que el PSOE apareciera con un texto distinto, que modificaba en algún punto importante el que había rubricado con la izquierda vasca.

Como se suele decir, «se veía venir» lo que ayer sucedió en el Congreso. Solamente hay que recordar lo que ocurrió en el momento de firmar el acuerdo entre Bildu y el PSOE para derogar la reforma laboral. Fue cuestión de minutos prácticamente que el PSOE apareciera con un texto distinto, que modificaba en algún punto importante el que había rubricado con la izquierda vasca.

En aquel momento Bildu reaccionó con calma, señalando que esperaría para ver qué acontecimientos se producían cuando llegase el momento de votar. Y ayer fue el día.

En un primer momento, se votó tal y como se suponía que había de votarse: esto es, Bildu y PSOE a favor de la derogación de la reforma laboral del PP. Sin embargo, minutos después de contar los votos, Pedro Casares -el diputado que representaba al PSOE en esta votación- alzó la mano para avisar de que había «habido un problema». Fue cuando Rafael Simancas entró en la reunión donde se había producido la votación.

Pedro Casares solicitó que se volviera a votar la enmienda «porque se había equivocado». Y al votar de nuevo fue cómo la enmienda presentada por Bildu pasó de ser admitida a ser retirada. La verdad es que si se ven las imágenes se hace más evidente el estupor que genera la situación, tal y como hoy lo definía Mertxe Aizpurúa, de Bildu.

 

Aizpurúa ha dado hoy una rueda de prensa para expresar lo que les sugiere lo ocurrido ayer. Y ha señalado que la aparición de Simancas en la reunión podría haber tenido el fin de cambiar esa votación, y en ese sentido se le acusa de haber retorcido el reglamento para llevar a cabo una votación «de dudosa legalidad, que se produjo en contra del criterio del letrado».

En estos momentos, Bildu está sometiendo a un análisis jurídico lo sucedido.

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